ALEMANIA

“Soy española, nacida en Barcelona y criada en Zaragoza, pero he vivido la mayoría de mi vida en Alemania. Empecé a estudiar filosofía y letras pero lo dejé, y por consejo de mi hermana, me fui de Au Pair a Alemania. En aquel momento, la inmigración española en Alemania no era cualificada, así que no estábamos muy bien vistos. Me sentí muy sola. Nadie sabrá nunca lo que yo lloré allí. Y eso que tenía ventaja. Mi padre me había llevado al colegio alemán desde pequeña, porque estaba muy concienciado con los idiomas, así que la adptación no me resultó tan difícil. Al final me acabé acostumbrado y decidí quedarme. Entré en una empresa como secretaria, por recomendación y contactos de mi padre. Allí conocí al que hoy es mi marido, y ya formé una familia allí. Ahora mismo, llevaba cuatro años sin venir a España, porque mi marido está muy enfermo y se ha pasado mucho tiempo ingresado en el hospital.

 

Justo antes de caer enfermo, vivíamos en la India. Nos fuimos por trabajo, porque a mi marido lo trasladaron allí. Para mis hijos fue duro. Estuvieron en un colegio canadiense y les costó el cambio de país. A mi marido le detectaron el cáncer y volvimos a Europa corriendo. Fue aterrizar e ir directamente al hospital.

 

Ahora está mejor, incluso bromea con montar en moto. Tenemos esperanza. La verdad es que ese tipo de locuras, como lo de montar en moto, son las que lo mantienen vivo. Siempre lo digo. Mis hijos están también orgullosos porque he vuelto a trabajar después de muchos años. Me sirve como escapatoria.

 

Yo, a pesar de todo lo que hemos pasado, me siento muy afortunada de la vida que he tenido y tengo. Cuando voy por las mañanas en coche, cómoda y con la calefacción, y me cruzo con alguien que va a trabajar en bicicleta, en invierno con el frío, siempre pienso: a dónde irá esa persona, en qué condiciones vivirá… Y me siento afortunada.”

 

 

24 junio, 2018

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