GRAN CANARIA

 

“Describir mi trabajo es un tanto complicado. Coordino todo lo que pueda suceder durante la escala de un avión, desde que llega hasta que sale. Desembarcar y embarcar pasajeros, encargarme de que limpieza, combustible, bomberos, maleteros, personal de asistencia médica…etc, estén allí a su debida hora. Superviso la carga de bodegas del avión, así como su repostaje. Recibo datos referentes a los diferentes pesos del avión para su correcto balance, y los cotejo. Soy una parte fundamental a la hora de determinar el por qué del retraso de un vuelo. Soy intermediario a la hora de entregar y recibir papeles que van destinados a diferentes departamentos,así como de firmar documentos oficiales referentes a la carga de avión, y el encargado de archivar todos los documentos referentes a un vuelo en particular.

 

Finalmente, una vez finalizada la escala, soy el encargado de conectarme al avión con unos cascos, para comunicarme con el comandante durante la marcha atrás del avión en su incorporación a la pista de rodaje. Puesto que el avión va marcha atrás, en ese momento soy los ojos del piloto, y debo de asegurarme de que todas las condiciones son las adecuadas para que dicha maniobra se pueda realizar, así como el encendido de sus motores.

 

Llevo casi dos años en este mundo y para mí lo más bonito de él es que cada día pasa algo diferente. He visto muchas historias tristes, situaciones complicadas que afrontan muchos pasajeros, como recibir la noticia de la pérdida de algún familiar y tener que volver a casa en el mismo avión.. He presenciado actos de violencia de género, familias que no tienen otro remedio que dormir en el aeropuerto durante una larga temporada, accidentes de trabajadores, ya que el trabajo en pista es un trabajo de riesgo para muchos.

 

Por suerte, he vivido también muy buenos momentos que compensan todo lo anterior. Una de las cosas que mas me gusta es ver la cara de los pasajeros que vienen de países con un clima frío al poner el primer pie sobre la isla. La mayoría se muestran gratamente sorprendidos por la temperatura. La mayoría de tripulantes suele aprovechar durante la escala para salir del avión a disfrutar de los rayos de sol que no suelen tener en su país de origen. Muchas conversaciones del estilo: “Qué suerte tienen de vivir aquí”, “No quiero irme, me quiero quedar de vacaciones”, etc. Por supuesto, otra de las cosas más bonitas que veo en mi trabajo son los reencuentros entre familias. Los abrazos, la ilusión que se respira en la zona de llegadas, ansiosos por ver a esa persona que extrañan.

 

Pero, sin duda alguna, lo que más me gusta de mi trabajo es terminar la escala sin ningún retraso, conectarme al avión e irme con él hasta la pista de rodaje. Es una sensación única.”

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